Una piel de bebé

La piel de tu bebé es suave por naturaleza y, para mantenerla así, te damos algunos consejos sobre cómo cuidarla. ¡A tomar nota!

Una piel de bebé


Al bañarlo, asegúrate de que el agua no esté muy caliente, y utiliza jabones neutros sin perfume. Es muy importante que luego seques bien toda su piel con una toalla suave de algodón. Lava su cabello con un shampoo hipoalergénico, preferentemente al comienzo del baño. Evita que tu bebé esté en el agua por un período superior a los 20 minutos.

Durante su primer año de vida, la piel de tu bebé es propensa a irritarse con facilidad: puede escamarse, pelarse en algunos lugares o formar pequeñas erupciones. Por lo general estas reacciones son inofensivas, tienen que ver con el acoplamiento del metabolismo y desaparecen cuando se regula el equilibrio del organismo.

Si tu bebé tiene una tendencia hacia la piel seca, consulta con tu pediatra la conveniencia de aplicarle una crema humectante. La piel seca provoca comezón, y si tu bebé se rasca puede provocarse infecciones. En estos casos además de una buena crema humectante se recomienda bañar al bebé con un jabón de avena.

La zona del pañal merece especiales cuidados, ya que el exceso de humedad y el contacto con la orina y deposiciones puede irritar la piel de tu bebé y derivar en una dermatitis del pañal. El cambiado frecuente del pañal, el uso de aceites como el óleo calcáreo en la limpieza o una crema con óxido de zinc en la zona irritada son las recomendaciones más usuales de los dermatólogos infantiles.

La piel de tu bebé puede reaccionar frente a cambios de clima extremos. En días de calor, pueden salirle puntitos rojos que son inocuos y no necesitan tratamiento especial. Los días de frío, sin embargo, es recomendable proteger la cara de tu bebé con crema muy grasa, por ejemplo, con vaselina. No te olvides de la importancia del protector solar a la hora de exponer a tu bebé a los rayos del sol.

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