Semana 26: los desplazamientos

Tu hijito sigue creciendo y avanzando en su desarrollo. Comienza a gatear, a balbucear sus primeras palabritas y a divertirse más con sus juguetes.

394_f2

¡Qué divertido gatear!

Un bebé de esta edad es una experiencia maravillosa: si lo tomas de los brazos puede pararse sosteniendo su propio peso, e incluso puede hacer movimientos con los pies hacia atrás y adelante. Cuando está sentado, logra mantener la espalda erguida por momentos, aunque en seguida se doble hacia uno de los costados. Se apoya en las manos cuando se inclina hacia adelante.

Ya hace los primeros intentos de gateo, arrastrándose por el piso lentamente. No hay rincón de la casa que tenga secretos para él; encuentra todos los objetos tirados en la habitación. Si está acostado boca arriba, seguro se mete los pies en la boca.

Está muy canchero con sus manos, elige qué objetos agarrar y se lo pasa de una a la otra. También puede y le encanta golpear un objeto con otro para escuchar el sonido, se da cuenta que si mueve el sonajero hace ruido y comienza a imitar algunos movimientos como los aplausos.

Momentos divertidos

Todo le resulta divertido, salvo cuando tú salís de la habitación y empieza a llorar. Se dibuja una sonrisa en su rostro cuando ve a personas conocidas, aunque puede reaccionar con rechazo ante extraños. Imita los sonidos que escucha y se expresa con monosílabos, cada vez más sofisticados, como “ma”, “mu” o “ba” y quizás, con suerte, un “mamá” (o parecido, “babá”). Es importante que festejes cada uno de sus logros, para animarlo a seguir aprendiendo.

Como cada día que pasa mejora su atención y memoria, aprende a hablar imitando y comprendiendo tus palabras. Por este motivo, no es aconsejable que le hables “como a un bebito chiquito”. Los especialistas aseguran que lo mejor es hablar claro y fuerte, pronunciando lentamente las palabras, señalando los objetos que mencionas. La repetición, una y otra vez, es el método más eficaz para que comprenda y comience a comunicarse verbalmente.

Tu bebé empieza además a demostrar los primeros signos de capricho. Se enoja y hasta llora cuando no puede hacer algo o no consigue lo que quiere. En estos casos hay que probar con ellos, acompañarlos para que no se frustren y enseñarle a tener paciencia.
Como mencionamos, todos los bebés tienen un ritmo diferente de crecimiento. No hay que preocuparse si, por ejemplo, todavía no se sostiene derecho cuando está sentado. Sin embargo, si notas dificultades en el desarrollo de sus habilidades o crecimiento, no dejes de consultar con el médico.

comentarios

Uso de Cookies

Este sitio web utiliza cookies para ayudarnos a brindarte la mejor experiencia cuando nos visitas.
Conoce nuestra Política de Cookies.

Aceptar

×