La leche materna en verano

La conservación de la leche materna durante los meses de más calor debe hacerse con mayor cuidado. Los plazos de conservación y las medidas de higiene son claves para la alimentación correcta del bebé.

Cuando la mamá trabaja en verano, es importante tener en cuenta que los tiempos de conservación de la leche extraída se acortan.

En este período no se debe dejar la leche a temperatura ambiente, y las raciones producidas entre toma y toma deben guardarse de inmediato en el refrigerador.

Además de la conservación, son muy importantes los hábitos de higiene en el momento de la extracción, ya que la leche materna está libre de bacterias y, sin los recaudos necesarios, puede contaminarse.

En el refrigerador ¡ya!

Durante el verano y por las altas temperaturas, el refrigerador se abre más seguido que en el invierno. Lo ideal es no guardar la leche materna en la puerta del refrigerador, sino dentro y, cuanto antes, rotularla para subirla al congelador.

Los tiempos de conservación de la leche materna durante el verano son los siguientes:

• 24 horas en el refrigerador
• 3 meses en el congelador

Cuando es un bebé pequeño, no es recomendable darle una leche que se guardó meses atrás.

La leche materna es un alimento tan personalizado que cambia de acuerdo con las necesidades del bebé y su crecimiento. Si durante el verano quieres ir conservando leche para cuando vuelvas a trabajar, lo mejor es hacerlo, como máximo, 15 días antes de precisarla. De esta manera te asegurarás de que los nutrientes estén a la altura de lo que el bebé requiera.

Lactancia y trabajo en pleno verano

Al momento de extraer la leche fuera del hogar, debe tenerse muy en cuenta la cadena de frío.

Lo mejor es que, al momento de regresar a casa, se transporte la leche extraída en un refrigerador portátil. En caso de utilizar una bolsa térmica, deben ponerse hielos alrededor y, al llegar, la leche debe guardarse de inmediato en el refrigerador o el congelador.

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